Sobre Trace of The Tide, dice:
“Trace of The Tide es un común que se forma a partir de la huella de lo dual:
entre lo humano y lo más-que-humano;
una abertura que devuelve a la humanidad la posibilidad de estremecerse;
un espacio fuera del circuito de los binarismos;
una extensión donde el léxico de los sinónimos se abre sobre el polvo de los opuestos;
una pradera inmensa de posibilidades inagotables.
Un horizonte vivo donde la creación se mueve, la posibilidad toma forma y vuelve a transformarse entre las historias y la mujaawarah: compañía, proximidad y vida compartida.
Soy la Luna de los Lobos; no poseo la lengua de los seres humanos para dar testimonio. Todo lo que digo es un aullido sobre Trace of The Tide, y todo lo que escuchan es un lamento por las casas que desaparecieron y por los nombres que las olas se tragaron sin lograr tragarse su huella.
Arco de triunfo
Allí, solía cobijarme bajo él,
recibiendo, desde la puerta del mar,
las brisas de la tarde, colmadas
de alfabetos de barro cocido.
Y si una noche enloquecía a nuestro alrededor,
desde la oscuridad veía el rostro de mi amada,
lavado con el rocío del día.
Despacio, ella me habla,
su voz lleva los detalles del deseo,
y el horizonte prometido a una hora
preñada de los colores de la alegría.
No destruyáis sus arcos, vosotros que jugáis con ellos.
“Gouraud” no volverá.
Pues mil Maysalunes y Maysalunes
os esperan.
¿Acaso no veis?
Esta ciudad debe arrojarse a su mar, debe lavarse del polvo de la guerra; el agua del mar debe cubrir todas estas heridas abiertas, para que sane de una vez y para siempre, oh Gaza.
Soy un ser humano. No necesito que me definan quienes poseen el poder y la autoridad dentro de una narrativa dominante distinta de lo que soy. Soy más simple que todas sus definiciones. Amo el mar y el sol; amo al ser humano, la lengua y la comunicación. Todos los seres humanos caminan por la línea del amor: hagamos, entonces, una línea coherente a la que podamos aferrarnos todos, lejos de todas las clasificaciones, sobre la línea del mar.